Muchos movimientos faciales se parecen, pero difieren en lo esencial. Cuando leemos las caras, nos basamos en las sutiles diferencias para interpretar las expresiones y su significado. Dado que el público comparará las expresiones faciales de tu personaje con lo que ya conoce y ha experimentado, es necesario que tu personaje sea legible, es decir, que se pueda relacionar con él.